Cerca de un 25 % del total la energía que se consume en una casa está relacionada con la iluminación. Nos encontramos dentro de sector que evoluciona tan rápidamente, que gracias a los avances que se realizan en todo el sector de la energía, las bombillas LED (que obedece su nombre a las iniciales diodo emisor de luz) y las bombillas de bajo consumo, cubren con total garantía las necesidades de todas las viviendas proporcionando, entre otros aspectos técnicos, ventajas en la factura de la luz.

La característica principal de una bombilla LED es que dura mucho y además consume muy poco. Sin ir más lejos, se calcula que las bombillas LED tienen una vida de unas 70.000 horas, lo que supone que si tienen un gasto diario de unas 2-3 horas pueden alcanzar una duración de 50-60 años. Su precio, obviamente, es más elevado (Una bombilla LED suele costar en torno a 7 euros, mientras que el precio de las bombillas de bajo consumo es de unos 3,5€)pero a la larga por supuesto que sale rentable su compra.

Sin embargo, donde encontramos la mayor diferencia entre las bombillas LED y las de bajo consumo, es que las bombillas LED no contienen ningún elemento tóxico y además alcanzan el tope de su rendimiento justo en el mismo momento en que las encendemos, por lo que por este lado, también resultan más eficientes a largo plazo. Por contra, las bombillas de bajo consumo han de ser, obligatoriamente, recicladas con tratamiento de residuos peligrosos, aunque esto es un dato que desconoce gran cantidad de población.

Bombillas de bajo consumo

Las bombillas de bajo consumo (lámparas fluorescentes compactas), en realidad funcionan de forma muy semejante a los fluorescentes de tubo y a las bombillas de toda la vida, pero con la ventaja de que, además de su bajo consumo, son frías, usan entre un 50% y un 80% menos e energía para producir la misma cantidad de luz, también duran más.

Principal inconveniente de las bombillas de bajo consumo

El principal obstáculo que presentan las bombillas de bajo consumo es que contienen un gas con una diminuta porción de mercurio, que va desde los 3 a los 6 mg (suficiente para ser considerada como tóxico..), que las convierten en residuos peligrosos y que han de ser entregadas en puntos especiales para su reciclaje.

Expuestos todos los puntos y sin querer infravalorar ni supravalorar las prestaciones que nos ofrecen ambos tipos de bombillas, sin duda tenemos que decir que en términos económicos es mejor opción aunque resulten algo más caras, las bombillas LED, ya que, como hemos expuesto son más eficientes (más duraderas y nos proporcionan un mayor ahorro energético), menos contaminantes. Es verdad que su precio (El precio inicial de la bombilla), en comparación con cualquier otro tipo de bombillas, resulta algo elevado, pero también debemos de tener en cuenta que por esta misma situación pasaron anteriormente las bombillas de bajo consumo, por lo que podemos intuir que en un tiempo relativamente cercano se regularicen sus precios.

 

 

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